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Que Creemos

[su_quote cite=”2 Timoteo 3:16″]16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,[/su_quote]

Nuestro objetivo es el de poder escudriñar las Sagradas Escrituras, la Palabra de Dios, porque encontramos en ella la voluntad de Dios para nuestras vidas.

[su_heading size=”17″]Qué Creemos?[/su_heading]

  • Nosotros creemos que las Sagradas Escrituras – el Antiguo y del Nuevo Testamento – es la inspirada, infalible e in-errante palabra de Dios. La Santa Biblia es la mente revelada de Dios y por ende la autoridad final para la fe y la vida. La Palabra de Dios está por encima de cualquier pensamiento, filosofía o experiencia humana.(Mateo 5.18; 24.35; Juan 5.39; 16.12 – 13; 2 Timoteo 3:16, Hebreos 4.12; 2 Pedro 1:20)
  • Dios: Creemos en el único y sabio Dios, quien es eternamente existiendo en tres personas. El Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. Eternos en naturaleza; iguales en poder y gloria; teniendo los mismos atributos y perfecciones. Dios siendo Creador y no criatura es el único digno de nuestra adoración: Deuteronomio 6:4, 2 Corintios 13:14; 1 Juan 5.7. No pretendemos comprender a Dios en su totalidad, sin embargo, creemos firmemente en la bendita Trinidad que la Biblia da por hecho. El Padre es Dios: 2ª Corintios 11.31; Efesios 1.3; 4.6; 1ª Pedro 1.3. El Hijo es Dios: Mateo 1.23; Juan 1.1 – 2; Col. 1.15 – 19; Hebreos 1.8; Apocalipsis 1. 8; 11; 17 – 18. El Espíritu Santo es Dios: Juan 14.16; 15.26; 16.13 – 15; Hechos 5.1 – 5; 13.2 – 4; Efesios 4.30; 1ª Juan 5.7
  • La Persona y Obra de Cristo: Creemos que el Señor Jesucristo, el Hijo eterno de Dios, fue enviado por el Padre para que viniese y se hiciese hombre sin dejar de ser Dios. Fue concebido por el Espíritu Santo en el vientre de Maria que era una virgen viviendo en Nazaret. La encarnación fue necesaria para que Dios se revelara a los hombres pecadores y los redimiera por su sangre: (Juan 1:1-14; 14.1 – 11; Lucas 1:35; 1ª Juan 4.14). Creemos que el Señor Jesucristo siendo Dios manifestado en carne, no pudo haber pecado jamás; siempre era la complacencia de su Padre, haciendo las cosas a su agrado total. El compró nuestra redención por medio de su muerte en la cruz como sacrificio vicario y sustitutorio. Nuestra justificación se hace segura por medio de la resurrección física y literal de Jesucristo de la muerte (Romanos 3:24, 1 Pedro 2:24, Efesios 1:7, 1 Pedro 1:3-5). Creemos que el Señor Jesucristo ascendió al cielo y que ahora es exaltado en gloria a la diestra de Dios, donde en su carácter de nuestro Gran Sumo Sacerdote el cumple su ministerio de Representante, Intercesor, y Abogado (Hechos 1:9-10, Hebreos 25, Hebreos 9:24, Romanos 8:34, 1 Juan 2:1-2).
  • La persona y Obra del Espíritu Santo: Nosotros creemos que el Espíritu Santo es persona divina de la Trinidad. El convence al mundo de pecado, de justicia, y de juicio. El principalmente ocupa la Palabra de Dios para traer convicción de pecado al hombre y regenerarle impartiendo nueva vida (Juan 16.8 – 11; 1a Pedro 1.23 – 25) El bautiza al creyente en el cuerpo de Cristo; El habita en el creyente y lo sella asegurándole hasta el día de la redención. (Juan 14.17; 1ª Corintios 6.18 – 19; Efesios 1.13 – 14) El, habitando dentro del creyente, le transforma, le capacita, le guía, y le llena a los creyentes (Hechos 1.8; 1ª Corintios 12; Romanos 8.14; Efesios 5.18 – 20). El puede ser contristado, apagado o aún resistido. (Efesios 4.30; 1ª Tesalonicenses 5.19; Hechos 7.51) El produce fruto de amor en el creyente (Gálatas 5.22 – 23; Efesios 5.9; 2ª Timoteo 1.7) Creemos que El Espíritu Santo nunca actúa en forma contradictoria de las Sagradas Escrituras que El mismo inspiró. Discernimos entonces lo que es del Espíritu Santo únicamente a través de su Palabra dada y no por los testimonios o experiencias humanas cuan sinceras que sean. (Mateo 7.21 – 23; Romanos 8.9; 1ª Corintios 2.10 – 16; 1ª Juan 4.1)
  • El Hombre: Creemos que el hombre fue hecho en la imagen y semejanza de Dios. Es espíritu, alma y cuerpo. Tiene intelecto, sentimientos, y voluntad (Génesis 1.26 – 27). Dios formó el hombre con libre albedrio deseando que él le amara y le obedeciera. El primer hombre Adán pecó y por medio de su pecado la raza humana es ahora una raza caída (Romanos 5.12). El Ser humano tiene una naturaleza pecaminosa, y está alejado de Dios. El hombre es totalmente contaminado, y es incapaz de corregir su condición ante Dios. La Biblia dice que el ser humano es pecador perdido (Marcos 2.17; Lucas 19.10); injusto e inútil (Romanos 3.10 – 12); débil e impío (Romanos 5.6); muerto en sus delitos y pecados (Efesios 2.1); y hasta lo describe como hijo de desobediencia y de ira (Efesios 2.2 – 3). La Biblia dice que no hay diferencia por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios (Romanos 3.22 – 23) Un entendimiento de nuestra condición espiritual es primordial para poder entender la gracia de Dios.
  • La Salvación: Creemos que la salvación es don de Dios, traído al hombre por medio de gracia y no por obras. La salvación es recibida por medio de fe personal en el Señor Jesucristo, cuya preciosa sangre fue derramada en el Calvario para el perdón de nuestros pecados. Agrada a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. Dios salva al pobre pecador de la pena que sus pecados merecen, el poder esclavizador de sus pecados y le salvará de la presencia del pecado. (Efesios 1:7, Efesios 2:8-10, Juan 1:12, 1 Pedro 1:18-19; 1ª Juan 3.1 – 3)

 

  • Seguridad de Creyentes: Creemos que todos los redimidos, salvos por la gracia de Dios, son guardados por el poder de Dios y seguros en Cristo, para siempre (Juan 6:37-30, Juan 10:27-30, Romanos 8:1,38-39, 1 Corintios 1:4-8, 1 Pedro 1:5; Judas 1; 24). Es el amor de Cristo que nos constriñe y no el temor. El Amor perfecto hecha fuera el temor. Creemos que las múltiples promesas de Cristo Jesús, Dios manifestado en carne son totalmente confiables y verídicas. El que desea torcer esta doctrina para promulgar una libertad cristiana que da lugar a la carne, no ha entendido el evangelio de Dios, ni ama el Señor Jesucristo. (Romanos 13:13-14, 1ª Corintios 16.22; Gálatas 5:13, Tito 2:11-15)

 

  • La Iglesia: Nosotros creemos que la Iglesia, que es el cuerpo y esposa futura de Cristo, es un organismo espiritual hecho de todo creyente genuino (Efesios 1:22-23, Efesios 5:25-27, 1 Corintios 12:12-14, 2 Corintios 11:2). Cristo es la única Cabeza de la Iglesia y viene por ella. Creemos que la fundación y edificación de iglesias en localidades que reúnen al tan solo nombre del Señor es claramente enseñada y definida en el Nuevo Testamento. Estas Iglesias deben expresar en forma visible el carácter de Su Cuerpo (Hechos 14:27, Hechos 18:22, hechos 20:17, 1 Timoteo 3:1-3, Tito 1:5-11). Cada Iglesia Local debe ser autónoma, libre de cualquier autoridad o control humana externa (Hechos 13:1-4, Hechos 15:19-31, Hechos 20:28, Romanos 16:1-4, 1 Corintios 3:9-16, 1 Corintios 5:4-13, 1 Pedro 5:1-4). La Iglesia debe dar a conocer a Cristo al mundo, hacer discípulos, y glorificar al Eterno Dios.

 

  • Ordenanzas: Las únicas dos ordenanzas para la Iglesia reconocidas por las Escrituras son el Bautismo en agua y la Cena del Señor. El bautismo de un creyente por inmersión en agua es un acto de obediencia que describe simbólicamente la muerte del creyente al pecado, la sepultura del viejo hombre, y la resurrección con Cristo a una vida nueva. El bautismo no es para la salvación, es por causa de haber sido salvado. Es la confesión pública de su fe personal en el Señor Jesucristo. La cena del Señor celebra compañerismo y comunión con Cristo. Simbólicamente por el pan y la copa conmemora su cuerpo partido y su sangre derramada. La cena del Señor observada semanalmente es un privilegio y una protección en nuestras vidas hasta que El venga.Mateo 28.19; Lucas 22.19 – 20; Hechos 2.41 – 42; 10.47 – 48; 18.8; 20.7; Romanos 6.3 – 4; 1ª Corintios 11.23 – 28

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