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Muchas veces los seres humanos nos dejamos guiar por las apariencias o por lo que otras personas nos dicen. Suele suceder por ejemplo, cuando alguien nos habla de una persona a la cual aún no hemos conocido, que en nuestra mente ya tenemos un perfil de esa persona. Pero no basta con “saber” lo que nos han dicho, mientras no “conozcamos” personalmente a esa persona, no podremos saber si lo que nos han dicho es verdad o es mentira.

Amigo lector, en una ocasión Jesús dijo:

Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. (Juan 17:3)

Dios desea que cada ser humano tenga un encuentro personal con Cristo y llegue por medio de él a conocer al Dios verdadero. No basta con “saber cosas acerca de Jesús” como: su nacimiento, milagros, muerte… Etc. Mientras usted no tenga un encuentro personal con él, no puede asegurar que le conoce.

Jesús también dijo:

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,
y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. (Juan 10:27-28)

Él “conoce” a los que son suyos, aquellos que verdaderamente se han arrepentido de sus pecados y puesto su confianza en él como su único y suficiente Salvador. Es una relación íntima, personal y eterna. Aquel que es una oveja de Jesús lo da a conocer con su vida, porque oye la voz del buen Pastor, el buen Pastor conoce a su oveja, y ésta le sigue.

Te pregunto, ¿Sabes cosas acerca de Jesús solamente o ya le conoces personalmente?