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20 Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza. Mateo 8:20 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

¡Que el Señor no tuviera dónde recostar su cabeza de verdad que si es una tragedia, una tristeza!

Imagínese que su presidente o gobernante, llegase a una ciudad o país o inclusive a su casa y que respondiera cuando alguien le preguntara: “¿Cómo durmió?” y que el contestase: “No tuve a donde recostar mi cabeza… no almohada.. Dormí en el piso”.

Sería una noticia bien alarmante… ¿por qué cómo es posible eso?

Sin embargo el Señor Jesús eso es lo que contestó. No tenía a dónde ni en dónde recostar su cabeza. No tenía un lugar propio. No tenía una almohada propia. El resto de la creación tienen nidos y guaridas pero el no tenía. El Señor Jesús, era pobre. Su situación era bien humilde.

Digo que es una tragedia porque el Señor Jesús no es cualquier presidente, o líder. Es el Rey de reyes, el Señor de señores, es el Creador y sustentador del universo. Más aprendemos del carácter del Señor:

“6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” Filipense 2:6-8

Siendo digno de toda honra, recibió nuestro desprecio. Siendo Dios, se despojó a si mismo y se hizo un hombre.Se humilló por nosotros.

Que el Señor haya dicho que no tenía donde recostar su cabeza, es una tragedia, pero el que recostara su cabeza, es decir que hiciera la acción de recostarse en nada, eso es gracia. Porque uno puede decir que no tiene, pero lo otra es vivir con lo que tiene. El Señor Jesús, vivió como los pobres. El que no tuviera ni siquiera un almohada para descansar su cabeza nos demuestra el compromiso y la misión a la cual fue enviado. Pero quiero que nos enfoquemos también en la gracia que nos ofrece su actuar. La cual es que no teniendo nada, y aún así descansa su cabeza, porque un Rey hubiera demandado que se le atendiera como tal, y quizás hasta hubiera demandado el lugar donde se quedaba por la mal atención. Sin embargo, el Señor recostó su cabeza en la pobreza de su situación. Cuando nació en un pesebre, y cuando en su ministerio talvez en una piedra o en el suelo.Y eso lo hizo por amor a los que venía a salvar. Gloria sea al Señor quien nos amó tanto así para venir y humillarse, siendo El, El Hijo precioso de Dios.

Pero hay algo mas, al final del ministerio de nuestro Señor, vemos lo que el mundo le ofreció. De almohada una corona de espina, de cama una cruz, y de sábana la muerte. Y el Señor así sin despreciar lo ofrecido, se entregó por completo como sacrificio para la paga de nuestros pecados.

Que el hombre pudiera reconocer el sacrificio que Jesucristo, el Hijo de Dios, hizo para perdonar los pecados, que se arrepintiera y fuera perdonado. Que viera que a pesar de haberle ofrecido al Señor ofensas y rebeliones, ahora el Señor ofrece paz y vida eterna… ese momento sería algo glorioso. Que el Señor fuera reconocido como Rey de la vida de uno y darle como almohada y hogar el corazón, habría una fiesta en el cielo. Te pido que lo consideres. Ofrécele al Señor tu vida. Arrepiéntete y cree en EL. No esperes mas.

Gracias Cristo por haberte entregado obedientemente hasta la cruz, hasta la muerte, para poder darnos vida.

Si no le conoces, te pido que recapacites. Cree en el Señor.