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40 Entonces todos dieron voces de nuevo, diciendo:
—¡A éste no! ¡A Barrabás! —y Barrabás era ladrón—.
(Juan 18:40 RVR95)

La verdad, dice el Señor, yo soy la verdad y la vida, y nadie viene al padre sino es por mi (Juan 14:6), y cuando el dice que El es la verdad nos está diciendo quien es El. Es decir la verdad se ha personificado en Cristo. Y la verdad es que Jesús es el único quien te puede llevar al Padre, te puede salvar. Esta verdad por primera vez se podría palpar, y esto en la persona de Cristo el Señor. Pero lo interesante es que también nos dice quienes somos. Y creo que la verdad nos guía a la realidad. La realidad de nuestra situación como humanos que nos hace ver quienes somos como personas.

Y en el pasaje que nos toca estudiar hoy vemos la verdad de quienes somos y la realidad de nuestra situación.

En el contexto de nuestro pasaje, nos encontramos a Jesús cansado, abatido, agobiado, triste, latigado, y es presentado como un criminal ante el pueblo y la gente está por decir lo que piensa y siente en su corazón. Cristo es inocente, Pilato así lo confirma: “—Yo no hallo en él ningún delito (Juan 18:38 RVR95)”. Y después de haber dicho eso, les da una opción. Les dice: Pero vosotros tenéis la costumbre de que os suelte a un preso en la Pascua. ¿Queréis, pues, que os suelte al Rey de los judíos? (Juan 18:39 RVR95)

Pero observe la cobardía de este hombre, Pilato. Primero absuelve a Cristo, diciendo que no ha encontrado ninguna culpa. Y si en realidad hubiera tenido las agallas de cumplir justicia, haber declarado a Cristo libre era lo que se esperaba. Sin embargo ahora les dice, aquí pues está el preso, – como diciendo que el Señor es culpable, – y según su costumbre es candidato para soltarlo porque viene la pascua. Más la gente dice un rotundo ¡No! y mencionan a ¡Barrabás! ¿Barrabás? ¿Quieren a Barrabás en vez de que dejen ir a Cristo? Es decir suelten al ladrón Barrabás que ha sido juzgado y encontrado culpable por sus delitos, pero no suelten a Cristo quien no es culpable pero está siendo juzgado por el corazón de los hombres. Aquí es donde quiero que meditemos.

¿Por qué Barrabás? ¿De donde salió ese nombre? ¿Quién lo sugirió? Pero veamos el contraste entre Barrabás el ladrón declarado culpable y Cristo inocente. Barrabás nos representa a nosotros, a todos los hombres, a la humanidad entera. Condenada y vil. Más Cristo representa al cordero de la sustitución. El viene a sustituir. Y ya ves que en la cruz eso fue lo que en realidad pasó. A la hora de ser crucificado, Cristo en la cruz, me sustituyó a mi. La justicia divina demandaba mi sangre. Pero estando yo al lado ante la cruz veo a Cristo que me ha sustituido, para pagar por mis pecados.

Qué ha de haber pensado Barrabás cuando lo fueron a traer a la cárcel, y escucha: vas libre. Y que al haber preguntado ¿por qué? Recibe la respuesta porque Jesús el Nazareno, va a tomar tu lugar.

No nos dice nada mas de Barrabás las escrituras. Me hubiera gustado saber si habrá pensado en este Jesús quien por El ahora se encuentra fuera de la prisión. Quizás, volvió a su forma de andar antes que cayera a la prisión. Solo nos dice que era un ladrón. Pero las escrituras si nos dice que Cristo murió en la cruz ese día. Cargó la cruz hasta la cima del calvario y en ella dio su vida como sustituto para que en Él cayera toda la ira de Dios, pagar nuestras deudas, y darnos vida eterna.

Pero igual que Barrabás, hoy, Jesús te quiere dar libertad de la cárcel del pecado, la muerte y el infierno, y en el pretorio está esperando tu respuesta. ¿Crees que el se vino a dar por Ti? Porque creas o no, eso vino a hacer. Pero para ser salvo, tienes que creer. No lo desprecies.

24 Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia. ¡Por su herida habéis sido sanados!
(1 Pedro 2:24 RVR95)

El cristiano, debería de estar sumamente agradecido por el amor que Cristo nos dio en la cruz. ¿Cómo es posible que siendo inocente, haya cargado la cruz y morir por mi, en vez de mi? Si usted puede ver lo que hizo el Señor en la cruz y cree, puede ser salvo en este instante.

La verdad es que nosotros deberíamos de haber pagado por nuestras deudas, nuestras faltas, pero la realidad es que Cristo nos vino a salvar y tomó nuestro lugar. El por nosotros se entregó en la cruz. Lo que te queda a ti por a hacer es creer en esto o no. ¿Crees? La vida eterna es tuya si crees.

¡Búscale!