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El da esfuerzos al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ninguna. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
(Isaiah 40:29-31 [RV 1960])

¿Alguna vez usted se ha sentido sin fuerzas? ¿Alguna vez se ha desanimado, hasta el punto de solamente sentarse y no seguir? Creo que es acertado el poder decir que es muy natural y común el experimentar cansancio, desánimo, decepción.

En este pasaje de Isaías 40:29-31 el Señor nos muestra algo bien interesante acerca de la vida a través de las experiencias del pueblo de Israel. Nos dice que el humano se cansa. El humano pierde sus energías, podemos flaquear. Pero también nos enseña lo que El quiere para usted y para mi.

En la Biblia encontramos historias reales las cuales nos muestran el cansancio. Por ejemplo veamos la vida de los israelitas en el desierto. El Señor mismo sabía del sufrimiento y cansancio de su pueblo. Lo que experimentaron no solamente fueron físicas sino también espirituales. Por ejemplo, los Egipcios los habían esclavizados, Nabucodonosor los invadió y se llevó a los jóvenes. En lo espiritual, habían experimentado la consecuencia de sus desobediencias y rebeliones ante el Señor. El templo se había destruido.

Pero no podemos dejar de notar lo que habían experimentado en ese sufrimiento y esta fue la misericordia del Señor. Sus maravillas. Su guía y acompañamiento.

Habiendo presentado algo de contexto entonces vamos a comprender la importancia del mensaje que el profeta Isaías está queriéndonos dar.

Les dice que esperen en el Señor a pesar de su situación y conociendo su cansancio les dice que no se desesperen. Que Dios tiene un plan para ellos.

El Señor es la fuente de fuerza eterna. Nuevas fuerzas da. Al que está cansado lo vuelve a refrescar y al que no tiene ninguna, ¡El da nuevas fuerzas! Pero hay que esperar en El. Es decir, debemos de recibirlas de El. Y el plan es que les quiere Salvar.

El mensaje es para Israel. ¿ Pero será posible que sea para nosotros también? ¿Nos estará hablando El Señor a todos? La respuesta es: Si.

Si usted está espiritualmente abatido, físicamente cansado, debería de memorizar y meditar en este versículo todo el tiempo. Aprenda a utilizarlo cuando se sienta en esas condiciones..

La vida drena nuestras fuerzas. Prueba es que el diario vivir nos cansa tanto asi que necesitamos dormir, necesitamos parar y recargar nuestras fuerzas. Pero aun así, conociendo que necesitamos el descanso, las presiones de la vida, nuestros errores, el pecado con el cual lidiamos, nuestras debilidades y nuestras ambiciones, todo esto nos impide descansar. La vida nos puede quitar hasta el dormir. Pero obviamente no estamos hablando simplemente del dormir. Ni talvez tan directamente del descanso. El pasaje nos habla de la fuerza que el Señor da. No importa la edad, y etapa de vida en la que se encuentre.

Y Dios nos dice que El es el quien da esfuerzo al cansado. Y multiplica las fuerzas al que no tiene ninguna. El mismo Señor que dijo: “hágase la luz”, es el mismo que puede rehacer y darte fuerzas.

En este pasaje el Señor le dice Al pueblo de Israel, a través de Isaías: “Se que has caminado por mucho tiempo en sufrimiento, se que has caminado en tus propias rebeliones, se que has sentido el yugo opresor y el yugo del pecado. Pero levántate eres perdonado y ven a renovar tus fuerzas, para que así puedas buscarme sin cansancio, para que así puedas buscarme con mi energía, espera en mi y podrás correr y no te cansarás, podrás caminar y no sentirás fatiga”. Es importante entender este contexto. Por eso es que les dice en el versículo 1 “Consolaos, consolaos pueblo mio”.

Y en el versículo 3 nos da la gran noticia: “Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane.
(Isaiah 40:3-4 [RV 1960])

¡La buena nueva es que Dios nos quiere dar consuelo…en el verso 9 le dice al heraldo, que suba al monte y diga en voz alta: ¡Ved aquí al Dios vuestro! El verso 11 dice que Dios viene a ser pastor de su pueblo, y como un pastor alza sus ovejas y las lleva en sus brazos así hará El (Isaías 40:11).

Y en efecto el Señor vino. Emmanuel, Dios con nosotros, Cristo el Mesías vino.

El Dios que no desfallece y se cansa (Isaías 40:28, el), nos dice que en Cristo, es la única forma de recibir estas nuevas fuerzas, porque nos está dando su fuerza. En Cristo el Señor, su unigénito y precioso Hijo, El salvador, Dios cumple lo que nos quiere decir Isaias. Para los judíos de entonces les dijo esperen, sin embargo para nosotros nos dice que “confiemos”. Para ells les dijo vendrá para nosotros nos dijo ya vine!

Mire lo que dice el Apóstol Juan: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. (John 1:14 [RV 1960]).

Cristo es la fuente de donde recibimos nuevas fuerzas, de quien recibimos la incansable, e interminable fuerza de Dios.

Hay un gran contraste que existe entre la fuerzas humana y la fuerza divina. El Señor nos dice que: aun así los jóvenes se fatigan, flaquean y caen… porque la juventud del hombre naturalmente es mortal. Los jóvenes flaquean. Y si usted cree que ser joven es la solución, el resultado va a ser que aún así se cansará. Pero el Señor nos da fuerzas que son de El. Y solo funciona si esperamos en El.

Su fuerzas son mejores que la de los jóvenes. Mejores que las fuerzas que uno cree poder producir. Cristo vino y quiere salvarlo. Quiere darte vida nueva, fuerzas nuevas.

Es bien interesante como termina Isaías 40:29-31, hay un contraste de algo pasivo con lo activo. pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas..

Y es así que empiezan aquellos que han esperado, han depositado toda su confianza en el Señor y en su plena voluntad. Les da alas para volar y tan alto así que sus fuerzas son renovadas para darle a El toda la gloria, en lo mas alto. Y una vez ya habiendo alzado el vuelo y siendo revestidos de su gran poder y viendo su gloria volarán como las águilas.

Más llega un momento en el cual el hombre del Dios, el redimido, aterriza de tan glorioso vuelo llegan a tierra para correr en la gran preciosa carrera de la vida en Cristo. Sin embargo, no es allí el fin de este proceso.

“Caminarán, y no se fatigarán”.

He allí la verdadera prueba de la madurez de aquel que tiene plena confianza en el Señor. El que cree en Cristo, recibe nuevas fuerzas las cuales nos llevan a ver la gloria del Señor y termina en un caminata de paz.

La promesa de las nuevas fuerzas solo se encuentran a través de Cristo. Toda bendición espiritual se recibe por Cristo nada mas.

Ve y recibe nuevas fuerzas en el Señor. Deposita tu vida en El. Se salvo.