Select Page

Le compartimos esta pequeña reflexión sobre el sufrimiento de el Señor Jesús… Esperando que sea de edificación.

El Canto del Martillo..

Cuando el Señor Jesús era un niño
ha de haber escuchado el sonido
que produce el golpe del martillo
cuando en el trabajo,
le pegaba a su objetivo,
guiado por la mano de José
aquel que su padre terrenal vino a ser.

Pero ese sonido del precioso metal
de ritmo constante y de armonía atonal,
llegaría a ser en un tiempo destinado,
un instrumento afinado
del cacofónico acompañamiento
de una tarde llena de tormento,
donde Jesús castigo recibiría
debido a todo pecado del alma mía.

¿Cómo habrá sido vivir escuchando el canto
proveniente del martillo, que produciría llanto
proclamando como auguro
esa muerte de martirio seguro;
sea de José a quien le diría padre
o sea de aquel guardia imperial infame?
Pero fue así que todos sus días
Jesús, el Cristo, Mesías
aquel quien salvaría a muchos la vida,
en lo cotidiano, el rechazo letal recordaría,
y recibiría.

E igual como los religiosos,
cual tal fariseo celoso
-que dijo una vez había sido piadoso,-
aquella tarde clamaron:
“clavad” al que nunca pecado le encontraron,
Asi mismo como el hombre
– Según se ocupe, –
el martillo sin que se preocupe,
su carácter y tenor cambiaría,
construyendo vivienda un día,
o a Jesús sus manos y pies le clavaría,

¿Cómo habrá sido vivir con el sonido del martirio
susurrando a diario, allí cerca de su oído,
“que eres el varón de dolores,
y de Dios su cordero,
y que he de clavarte
en el cruento madero
para que allí inamovible
la muerte te aceche”,?
Más a pesar de ese canto,
Jesús fue obediente
incluso hasta la muerte.
Corona de espinas en la frente
“consumado es” Él gritó potente;
ahogando el sonido
de lo cotidiano
El clamor victorioso
del Rey Soberano.

Oh! Mi Señor! tanto nos amó
su vida voluntariamente dio
y ahora canta todo salvo pecador
encima de la bulla que este mundo provee,
la canción de Cristo el libertador,
para que todo aquel que en el cree,
escuche el susurrar no del canto del martillo
como instrumento de un verdugo, ejecutor,
pero si el cantar dulce de Jesús el Señor
que eleva sublime, un canto de amor
y que porque El vive es el Redentor.