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17 El Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. 18 Por tanto, nosotros todos, mirando con el rostro descubierto y reflejando como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor (2 Corintios 3:17-18 RVR95)

El Apóstol pablo les dice a los corintios que donde el Espíritu de Dios se encuentra hay libertad. Medite en esta frase. Es decir que donde el Espíritu del Señor esté, ande o se mueva, hay libertad. Esto es una verdad de grandes magnitudes. ¿Por qué? Porque significa que si el Espíritu Santo vive en ti, entonces en tu corazón, en tu persona, tenés libertad. Libertad para hacer lo que Dios nos pide que hagamos, libertad para que puedas, si te llamara El hoy a estar con EL. Libertad para predicar su palabra, libertad para poder decir que el Señor te ha salvado. Libertad para servir en su nombre. Libertad para decir su santo nombre y libertad para poder decir que sos hijo o hija del Dios viviente. Simplemente porque El le ha dado la libertad a través del Espíritu Santo.

Mi pregunta para usted es: ¿Tiene libertad con el Señor? ¿Mora el Espíritu Santo en usted?

Pero algo impactante es la libertad de poder mirar con el rostro descubierto a Dios. Eso, amigos lectores, es una libertad que el humano no tenía antes de Cristo. Moisés pidió ver su gloria y el Señor solo le permitió verle la espalda. Isaías se pensaba un muerto después de ver la cara de Dios. Pero en Cristo, podemos ver directamente a Dios, en libertad, sin temor.

Pero hay algo más. Al dirigirnos a Cristo el Señor, entonces lo que pasa es que llegamos a ser como un espejo, en el cual su gloria se refleja. Y al reflejarse significa que otros pueden ver esa gloria. Yo creo que es así como los cristianos se pueden identificar el uno con el otro.
También nos dice Pablo que somos transformados por la acción del Espíritu de del Señor. En otras palabra el Espíritu Santo del Señor es la fuerza que nos cambia.

El Espíritu del Señor nos ha sellado. Y mientras Cristo regresa, es quien se encarga de mantenernos en la libertad que Cristo compró a cada uno de los que creen en El. El nos mantiene en la libertad de Cristo. Este trabajo es grande y único. No importan las circunstancias de tu vida, en Cristo estás libre y el Espíritu Santo lo garantiza.

Si el Espíritu de Dios es quien mora en usted, debería de sentirse libre. Haga de cuenta que una carga fue quitada de sus hombros, para jamás volverla a tomar. Es El, el Espíritu Santo quien nos garantiza que no podemos perder la salvación. Porque no solamente nos ha liberado, sino que a diario nos está transformando a su propia imagen, la cual es la imagen del Señor.

Cuando el Espíritu Santo vive en usted Dios lo ve libre. Donde está el Espíritu, tienes libertad, eres libre.

Cuando un esclavo era liberado, cómo se sentiría. Qué tal usted, ¿Cómo se siente después de haber sido salvo? Si no es libre de sus pecados, si no tiene libertad, entonces vale la pena meditar otra vez y pedirle a Dios que le salve. Otra vez les digo, no es el término ambiguo de que no tiene la libertad de hacer lo que quiera. NO, es la libertad prometida desde Dios para con usted. Es una libertad que no la perderá, porque ha sido hecho libre, salvo de sus pecados, y ahora tendrá que adorar al Señor. En otras palabras, tu libertad está en las persona del Espíritu Santo. Y quién podría robarle al Espíritu Santo lo que es de El. ¡Nadie! Hoy si usted no es salvo, no tiene la libertad de poder entrar al reino de los cielos y no tiene la libertad de poder decir que tiene vida eterna. Libertad es lo que quiere Dios obsequiarte hoy. ¡Cree en El!